Personajes cotidianos

Los personajes de La Victoria son muchos y ellos fueron creando una imagen, la misma provee la fantasía de los ciudadanos, dando a conocer el perfil humano y los errores de estos con todas sus miserias; la tradición hace andar las cualidades de muchas personas hasta darle una característica particular. Perico era un ser pintoresco, cuando le llamaban por este sobrenombre se tiraba en el medio de la calle o la avenida principal, pero nada de tonto tenía, el fingido ataque que le daba se le quitaba cuando se acercaba un vehículo y se paraba perdiéndose en cualquier calle de esta ciudad. Otro era llamado Muñeco de conuco: buenas piernas para correr y buen brazo para lanzar una piedra muy lejos, siempre portaba un traje de buena marca, pero su condición de indigente daba otro color a su vestimenta, los muchachos de aquel entonces lo esperaban en alguna esquina y le gritaban muñeco de conuco y luego se formaba la sampablera, objetos a diestra y siniestra volaban por el aire sin parar, terminó su vida en un ancianato, según, nos confirmaron, cosa que no me ha sido confirmar. 
Pata e cabuya tuvo que sortear numerosos problemas en su existencia, estuvo bajo un manto de invisibilidad, guardaba un secreto muy especial, sólo fue aclarado cuando le llegó la muerte y le hicieron el tratamiento forense, determinando el médico que no era hombre como hizo creer a todo el colectivo, era una mujer. Como pudo se mantuvo en secreto durante décadas haciendo mostrar a propios y extraños cierta halo de inconformidad. Nadie nunca vio su piel, ni en el río se le vio bañando. En este sentido, su popularidad se debe también en el hecho que logró hacer un colchón con billetes de todas las denominaciones y cuando fueron los policías a indagar sobre sus pertenencias se encontraron con esta noticia de una gran tesoro. Dicen que eran los ahorros coleccionados a través de su oficio de lismonera. Aunque la vida de estos tres personajes está ligado a la bebida, no se puede establecer una clasificación entre la forma de comportarse a lo largo de los años, nunca se le vio asociado a delitos ni a nada por el estilo. Algunos especulan que se les vio en alguna semanas santas salir en libertad de la antigua cárcel victoriana, cumpliendo con la tradición del día Miércoles Santo.    
Aunque ellos eran ciudadanos nativos de La Victoria, nunca dejaron una huella plasmada que tuvieran que tacharle por cometer un error o algo indebido, pero en la tradición se recuerda sus nombres y hasta han sido inmortalizados en un libro de leyendas y personajes victorianos. 
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