LA GATA ROSA
Con una ceremonia especial recordamos la desaparición física de Rosita La Gata. Fue una excelente amante y tenía un extraordinario cuerpo perfecto. Bailarina, trotamundo, parrandera, titiritera, fabulista, alocada. La consideraban una de las mujeres más libertinas de la ciudad.

Comenzó su carrera sexual a muy tierna edad en la calle Mezarlikyolu en Diyarbakir y luego en la carretera Panamericana vía a Los Teques. Padeció su primera tragedia a los 18 años, en 1999, en Alba Adriática. Fue violada cerca del Hotel "Esperia" ubicado por Lungomare Marconi 120 o algo así. Dos años más tarde, restablecida de su cataclismo, aparece cerca de Rotonda Vibrata, luego que el velero La Pira naufragara mar adentro. Lo recordó alguna vez en una fiesta en la costa aragüeña y también resalta la fortuna que tuvo entonces. Su espíritu alegre lo pone de manifiesto cuando comentó muerta de la risa la batalla campal en la casa de Karl; después comentaría los detalles sobre el tiroteo en La Puerta del Sol en Madrid. Sobre este caso Aprile dijo que "Rosita La Gata tuvo la habilidad de salir ilesa de una tempestad de plomo, el doctor Velasco no le encontró lesión alguna", comentó con asombro. Quedó impresionado cuando vio la geografía perfecta de su anatomía.
Cuando llegó a Caracas, Rosita La Gata, con su vestimenta estrafalaria de gente irreverente, ocasionó múltiples desastres en las zonas de tolerancia con su forma de comportarse. Con Juana La Cubana y Elena La Leona, figura entre las grandes mujeres derrapadas del Bloque Siete. Su afición fueron las películas triple "X". Sus colecciones de este tipo cubren todo los géneros, un tesoro completo de las más variadas enfermedades sexuales. Algunas de ellas las prestó a Mónica para las exposiciones en la carrera de psiquiatría. Con un amigo llamado Chris Abdul le dio vida al reconocido Lupanar Pompeya, el cual ofrecía excelentes y costosas prostitutas por encargo, primero en los anuncios clasificados y luego en una colorida página de internet.
En una reunión para recordarla, mi estimada amiga Antonella, terminó maldiciendo su apellido mil y una vez, reservando su lenguaje vulgar para pedirle al demonio en candela un rincón en el averno para ella. La última locura de Antonella fue destrozar la fotografía de Rosita La Gata donde aparecía con el mago David Copperfield. Sobre ella habló también Rosario sin muestras de rencor cuando la recordamos, triste muerte cuando se lanzó desde los acantilados de Moher una tarde triste de abril.

Comenzó su carrera sexual a muy tierna edad en la calle Mezarlikyolu en Diyarbakir y luego en la carretera Panamericana vía a Los Teques. Padeció su primera tragedia a los 18 años, en 1999, en Alba Adriática. Fue violada cerca del Hotel "Esperia" ubicado por Lungomare Marconi 120 o algo así. Dos años más tarde, restablecida de su cataclismo, aparece cerca de Rotonda Vibrata, luego que el velero La Pira naufragara mar adentro. Lo recordó alguna vez en una fiesta en la costa aragüeña y también resalta la fortuna que tuvo entonces. Su espíritu alegre lo pone de manifiesto cuando comentó muerta de la risa la batalla campal en la casa de Karl; después comentaría los detalles sobre el tiroteo en La Puerta del Sol en Madrid. Sobre este caso Aprile dijo que "Rosita La Gata tuvo la habilidad de salir ilesa de una tempestad de plomo, el doctor Velasco no le encontró lesión alguna", comentó con asombro. Quedó impresionado cuando vio la geografía perfecta de su anatomía.
Cuando llegó a Caracas, Rosita La Gata, con su vestimenta estrafalaria de gente irreverente, ocasionó múltiples desastres en las zonas de tolerancia con su forma de comportarse. Con Juana La Cubana y Elena La Leona, figura entre las grandes mujeres derrapadas del Bloque Siete. Su afición fueron las películas triple "X". Sus colecciones de este tipo cubren todo los géneros, un tesoro completo de las más variadas enfermedades sexuales. Algunas de ellas las prestó a Mónica para las exposiciones en la carrera de psiquiatría. Con un amigo llamado Chris Abdul le dio vida al reconocido Lupanar Pompeya, el cual ofrecía excelentes y costosas prostitutas por encargo, primero en los anuncios clasificados y luego en una colorida página de internet.
En una reunión para recordarla, mi estimada amiga Antonella, terminó maldiciendo su apellido mil y una vez, reservando su lenguaje vulgar para pedirle al demonio en candela un rincón en el averno para ella. La última locura de Antonella fue destrozar la fotografía de Rosita La Gata donde aparecía con el mago David Copperfield. Sobre ella habló también Rosario sin muestras de rencor cuando la recordamos, triste muerte cuando se lanzó desde los acantilados de Moher una tarde triste de abril.
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